logo

Frente al Uno del Capitalismo el no-Todo de la emancipación

Design by

DSGN Comunicación
Lacan E M A N C I P A… o cómo todo Ángel vuelve a Hegel, compulsivamente, para abrir lo que viene… • #LacanEmancipa
325
post-template-default,single,single-post,postid-325,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-child-theme-ver-0.1.0,select-theme-ver-4.6,side_area_slide_with_content,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.5,vc_responsive
 

Lacan E M A N C I P A… o cómo todo Ángel vuelve a Hegel, compulsivamente, para abrir lo que viene…

Ricardo Espinoza Lolas

Ricardo Espinoza Lolas

Escritor y Filósofo. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y Catedrático de Historia de la Filosofía Contemporánea del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Es miembro del Center for Philosophy and Critical Thought de Goldsmiths. University of London. Miembro y profesor de la Fundación Xavier Zubiri de Madrid. Director del Centro de Estudios Hegelianos de Valparaíso. Autor de: Hegel y las nuevas lógicas del Estado, con prólogo de Slavoj Žižek y Epílogo de Alberto Toscano (Akal, 2016), El ocaso del Yo y el nacimiento del NosOtros. Hacia un nuevo paradigma de la Empresa, con prólogo de Antoni Negri y Epílogo de Eugenio García (Librería Pascal, 2017) y Žižek reloaded. Políticas de lo radical (Akal, 2018).

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.

Marx, K., 18 Brumario de Luis Bonaparte…

 

 

Re-leyendo, por enésima vez, el Seminario 17: El Reverso del Psicoanálisis de Lacan (post fracaso de Mayo del 68; tal Seminario aconteció, como se sabe, entre 1969-70) de nuevo me han dado ganas de realizar una emancipación, mejor dicho, una revolución (el término emancipación no puedo no verlo como algo timorato, políticamente correcto, algo ‘socialdemócrata’ tan odiado por Benjamin, un kantiano y formal ‘como si’, pero en el fondo un Gatopardismo duro y puro para que nada cambie, como el reformismo, como la Escuela de Frankfurt a lo Honneth). Lacan es el revolucionario; y no Foucault y su añejo e improductivo discurso universitario; en donde se esconde ni más ni menos otra manifestación de discurso del amo por medio del saber del intelectual y orgánicamente funciona como parte de la institucionalidad universitaria francesa (aunque sea de ‘izquierda’); como ocurre hoy en tantos países; en Chile con Carlos Peña, en España con Fernando Savater, en Alemania con Axel Honneth, etc. En Lacan se da en ese Seminario epocal, así como ese toque dialéctico y saltarín de ese histórico y tormentoso Angelus Novus de Benjamin que mira, al avanzar hacia delante, hacia el pasado doblando el cuello hacia atrás (Benjamin reterritorializa a Paul Klee y su cuadro pintado en 1920); esto es, en un salto singular se nos permite ver en ese preciso pasado (en ese instante), y aparentemente instante de segunda y residual y ruinoso, lo que puede ser nuestro presente y nos lanza dando tumbos al futuro (el gran juego dialéctico de Benjamin en su lectura de Marx; siempre desde Hegel).

Por una parte, casi la imposibilidad estructural de salir del discurso del amo (ni el discurso de la histeria ni el de la universidad se salvan, esto es muy importante hoy para tenerlo presente con todo el acontecimiento de lo Femenino y Universitario a nivel global); y, por otra parte, un discurso que en estos tiempos se actualiza cualitativamente con el discurso capitalista y se muta en otra versión más elevada y compleja y perversa así como las mutaciones de Son Goku o Doomsday o Terminator (dando cada mutación vuelve más poderoso e indestructible a este ser; en el caso de Doomsday es realmente genial, porque según sea la muerte que le ha tocado, cuando resucita se vuelve más poderoso porque ya no se le puede matar así; mucho más radical que Anteo matado por Hércules en una de sus míticas y necesarias tareas). El Capitalismo es una versión altamente peligrosa y tóxica y viral y contagiosa: a lo Doomsday. Entonces ¿qué nos queda hacer? Nos queda solamente algo así como un discurso del analista que a lo mejor nos podía en ese momento permitir una cierta emergencia en libertad emancipatoria (los 70 del siglo XX), pero como el tiempo pasó, ya sabemos y con triste ironía que esa Clínica también está pasada absolutamente por el amo y a veces se estructura en base a la misma socialdemocracia u otros intereses ideológicos.

Volvamos a la pregunta: ¿Qué nos queda? Foucault no fue el revolucionario como lo sabemos (lo mismo pasa hoy, por ejemplo, con Rancière y compañía francesa), lo fue Lacan post Mayo del 68. Un revolucionario a su manera, pero en fin un revolucionario (además, es la única forma de ser revolucionario en estos momentos). Y esto porque en esa lectura no solamente se expresa de forma magistral la estructura de dominación que nos atraviesa históricamente y que se amplifica por el advenimiento total del Capitalismo, sino que de la mano de Hegel (y de su amado lector ruso Alexander Kojève, que se afrancesó, como gurú que le permite leer al filósofo suabo) nos permite ver el ‘reverso del psicoanálisis’. Un reverso que nunca es muy fácil de ver porque se esconde, se oculta ante nuestros propios ojos (es lo propio de lo ‘evidente’); es como el Lado Oscuro de la Luna del propio psicoanálisis; su ‘Bestia Negra’, esto es, su lado filosófico y maldito. Si Lacan es el psicoanálisis su reverso es Hegel. El filósofo es el reverso que no se quiere ver por parte del psicoanalista; que se le niega en lo profundo del psicoanálisis y que al parecer no puede estar presente en la propia Clínica (el detrás de la Clínica es su historia), pero el acontecimiento de Mayo del 68 permitió lo imposible: que el psicoanálisis se liberara de su estructuración como un ‘en sí’ a priori, necesario, universal: y aconteciera el mismo desde lo libre; desde esa precisa historia que nos trae el Ángel. Y en ese reverso han trabajado ya por décadas muchos pensadores; entre otros Félix Guattari, Cornelius Castoriadis, Jorge Alemán, Slavoj Žižek, etc. y yo mismo. En ese reverso acontece lo político, un inconsciente político; yo diría lógicas del mundo y del Estado tal como lo señalo en mi Hegel y las nuevas lógicas del mundo y del Estado (Akal, Madrid, 2017). Y en ellas podemos ver en Hegel desde la Phänomenologie des Geistes (1807), mediado por Kojève desde 1933-1939 (es interesante señalar que la propia lectura del desconocido Hegel en Francia por parte de Kojève se hizo en la previa de la horrorosa y mortífera Segunda Guerra Mundial), cómo acontece esa estructuración de dominio en las lógicas de lo inconsciente y así mismo ver, en esto mismo, de otro modo el acontecer posible de lo revolucionario. ¡Grande Lacan! ¡Grande Hegel!

¿Qué ocurre con esa lectura del Hegel fenomenológico en los albores de la Segunda Grande Guerra abismal? Y con esto no puedo no pensar en Kojève y el Angelus Novus de Klee-Benjamin en esa lectura de un texto publicado en 1807 desde el 1933 al 39; en ese salto dialéctico y totalmente necesario para abrir lo que estaba aconteciendo: el advenimiento de una de la formas existenciales y materiales más perversas de dominación que nos hemos dado los hombres entre sí, esto es, el Nazismo (que en estos tiempos está volviendo: Macri, Bolsonaro, Duque, Trump, Salvini, Orban, etc.). Lacan, desde otro salto dialéctico, en 1969 va de nuevo a 1807 y ve lo que no se había visto o se había olvidado desde los griegos como Aristóteles y luego actualizado por Hegel (pero que no olvidaron los que asistieron al Curso de Kojève: Bataille, Queneau, Hyppolite, Aron, Merleau-Ponty, Caillois, Canguilhem, etc.); esto es, que lo político es parte esencial del constitutivo estructural de cada uno de NosOtros. Y que sí acontece una emergencia de lo libre en la estructura inconsciente, pero como poder e historia. Y que, por lo tanto, para que sea posible algún devenir revolucionario es necesario de alguna forma que en esa estructura acontezca libremente lo otro; en ese preciso tejido socio-histórico del poder. Es la única forma posible al parecer en estos tiempos de Fascismo votado, lo que yo llamo Capitalismo hacendal militarizado chapuza (ya no estamos en la era del Capitalismo tardío de Jameson, Zizek, etc.; tal era fue superada radicalmente por el devenir hacendal y cerrado de la fuerza militar y farsante del Capitalismo actual; su ser Fascista).

De allí que yo diría que el amo de alguna forma tiene que dar de sí su libertad; así como Wotan con Sigrfrido en la Tetralogía wagneriana (va spoiler para un lector que no conozca la obra de Wagner); y por eso Wotan se vuelve tuerto y Sigfrido muere y el Walhalla se quema. ¿Cómo lo necesario deviene libre? ¿Cómo el esclavo se libera sin ser el nuevo verdugo del antiguo amo? Porque si fuera así, el dictum de Marx del 18 Brumario de Luis Bonaparte se realizaría: “Primero como tragedia, luego como farsa”. Dictum que como sabemos es de de Hegel de 1830 (Lecciones sobre Filosofía de la Historia) y que Marx repite y renueva en 1852. Luego no salimos de la dialéctica del Ángel, de Hegel, de la pulsión y la repetición (transferencia e inconsciente, esto es, cuatro caras de lo mismo que se desvelan, usando la terminología de Heidegger que tanto amaba Lacan y que está muy presente en todo el Seminario 17 y, en especial, al final). He allí lo que barrunta Lacan en esos tiempos de los 70 del siglo pasado. Su lectura, como ya dije, salta a la de Kojève (1933-39) que salta a la de Hegel (1807); y luego no la profundizó desde el propio Hegel: lo que es muy lamentable, pero los saltos dialécticos son lo que son y abren desde ese carácter residual; pero fue una lectura que no fue de Hegel en su libro de verdad revolucionario en clave materialista (Marx, Lenin, etc.) que es la Wissenschaft der Logik (que como sabemos se articula en tres libros; Doctrina del Ser en 1812, Doctrina de la Esencia en 13, y Doctrina del Concepto en 1816 y re-edición póstuma de 1832 del Libro de 1812; Hegel nació en 1770 y murió en 1831). En este libro, los 3 volúmenes, está lo que Hegel pensó, lo que no vio Kojève (ni Benjamin) y tampoco Lacan de forma explícita (pero barruntó), como método para dar en la misma necesidad de la representación inmediata y estructurante del amo, la mediación negativa de la historia como afirmación libre revolucionaria a la altura de los tiempos; en donde la libertad reina en plena inmediatez del amo a la altura de la historia. Y en ese inconsciente político del NosOtros. Y de ello hablo expresamente en mi Capitalismo y empresa. Hacia una Revolución del NosOtros (Libros Pascal, Santiago, 2018).

“Hay un cuadro de Klee que se titula Angelus Novus. Se ve en él un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que arroja a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas sin cesar. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso”.
Benjamin, W., “Tesis IX”, Sobre el concepto de historia

 

“El concepto puro es lo absolutamente infinito, incondicionado y libre”.
Hegel, G.W.F., “Doctrina del Concepto”, Ciencia de la lógica